México, DF.(Fabiola Martínez/La Jornada).- En algunas zonas de México “estamos en una guerra civil no declarada” en la que casi todo ciudadano puede ser víctima de asalto, robo, secuestro y muerte, advirtió el sacerdote Flor María Rigoni, director de la Casa del Migrante de Tapachula, Chiapas.
Frente a Margarita Zavala de Calderón y el comisionado del Instituto Nacional de de Migración (INM), Rigoni hizo un recuento de lo que desde hace una década denomina “frontera vertical de México”, que corre desde el Suchiate hacia el Río Bravo, convertida en un cementerio sin cruces y en guerrilla de caminos de extravíos”.
El Tercer Foro Internacional sobre Migración y Paz, realizado esta vez en México, derivó en un cruce de comentarios de académicos, funcionarios públicos y legisladores, acerca de la responsabilidad ante este fenómeno y del fortalecimiento de las medidas restrictivas y expulsiones colectivas que aplica a diario Estados Unidos, el principal país receptor de la región.
En ese contexto, Gustavo Mohar, secretario general del Centro de Investigación y Seguridad Nacional de México (Cisen), dijo frente a Esther Olavarría, consejera del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, que en los hechos la recesión económica en el vecino país y el miedo ha parado a más migrantes que los 20 mil millones de dólares presupuestados este año a la patrulla fronteriza.
Advirtió también que es urgente alcanzar un diálogo bilateral ante el cúmulo de deportaciones de Estados Unidos de exconvictos, porque sólo dejarlos del otro lado de la frontera alimenta la violencia que los gobiernos intentan combatir.
(Información de La Jornada/Foto: Casa del Migrante de Tapachula)
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